Abróchense el cinturón, que los precios despegan

  • La inflación seguirá subiendo según todas la previsiones.
  • En España vuelve a repuntar, alcanzando el 4,3% en agosto y con previsiones de acercarse al 5% en septiembre.
  • La inflación castiga especialmente a los más vulnerables, agravado por fenómenos como la «cheapflación» y «reduflación».
  • La guerra, el aumento del precio del petróleo y el fin de ayudas fiscales presionan el poder adquisitivo y no reducen los precios solo los impuestos.
  • A la inflación hay que sumar el precio de la vivienda que conduce a la pobreza a millones de trabajadores asalariados,

Jaume Masdeu Lunes, 21 de septiembre de 2026

Sube la inflacción a pesar de los bajadas fiscales en el petroleo.

Abrocharse el cinturón es tanto el aviso habitual que escuchan los pasajeros de los aviones cuando hay turbulencias, como la sugerente advertencia que lanza Bette Davis a sus invitados mientras sube la escalera en uno de los clásicos del cine de los 50, Eva al Desnudo. “Abróchense los cinturones, que la noche va a ser movida”, avisa Margo Channing en la película. Por lo que se refiere a los precios en la España de hoy en día, la recomendación de abrocharse el cinturón aúna las dos versiones, la de la aerolínea por la inflación turbulenta de agosto y la de la actriz anticipando tiempos muy movidos.

Todo por una guerra a más de 5.000 kilómetros de distancia que el 28 de febrero interrumpió bruscamente la senda de moderación en que finalmente estaba entrando la inflación, y que después se ha ido complicando con el fracaso de la tregua y unas perspectivas nada optimistas.

  • Y todo poniendo bajo presión al Gobierno español para que tome nuevas medidas que eviten un agravamiento del malestar social. Con la que le está cayendo al Ejecutivo, no le conviene precisamente añadir otro foco de problemas, y uno tan sensible como los precios. Uno además, que castiga especialmente a los más vulnerables. Por algo a la inflación también se la denomina el impuesto de los pobres. El ministro Carlos Cuerpo ya ha puesto manos a la obra.

Que vienen curvas lo han descubierto este mes los conductores cuando, al repostar sus depósitos de gasolina, han sufrido la combinación de unos precios del petróleo disparados, con el barril de Brent volviendo a elevarse por encima de los cien dólares, y la retirada gradual de las ayudas fiscales a los combustibles. Es donde de momento se han cebado principalmente los aumentos, en los carburantes, y se ha evitado el traslado al resto de la economía. Pero no se hagan ilusiones, también llegará. En un primer momento, en un escenario a corto plazo, las empresas pueden evitar el traslado del aumento de costes al producto final, pero si la situación se mantiene, y la perspectiva va por ahí, la traslación se acabará produciendo.

  • El Gobierno prepara un nuevo paquete de ayudas ante una inflación que se dispara por la guerra.

El panorama que dibujan los últimos datos de inflación.

  • En agosto se disparó al 4,3%, la cifra más elevada desde febrero del 2023, y la tendencia seguirá.
  • Este mes de septiembre rozaremos probablemente el 5%, y para el resto del año se seguirá en esta zona, aunque todo dependerá de la evolución de la guerra y de las medidas que decida implementar el Gobierno para limitar el impacto en el poder adquisitivo de los ciudadanos (y electores).
  • Es cierto que, en lo que llevamos de año, los salarios han acelerado claramente por encima de la subida del año pasado. Un 4,5% en el primer semestre según los datos de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral del INE, frente a un 3,2% de la inflación en el semestre. Pero los precios continuarán al alza, castigando este poder adquisitivo.

La gran parte del paquete de ayudas para contener los precios por la guerra de Irán caduca este mes y Economía tiene asumido que habrá que renovarlo. Es el dilema entre asumir un coste fiscal elevado o permitir una inflación disparada, que puede aumentar todavía más el descontento en una sociedad en que conviven el crecimiento económico y un mercado laboral resiliente con pérdida de poder adquisitivo y malestar generalizado.

  • Sobre el elevado coste que supone, sirva de muestra que el paquete anunciado en marzo para suavizar el impacto de la guerra era de 5.000 millones de euros.
  • Y ha tenido efectos, especialmente en la gasolina, pero, a partir del momento en que se han reducido las rebajas, vuelve a castigar de nuevo.

Economía ya ha iniciado los contactos; el jueves fue con patronal y sindicatos, y esta semana con el sector agrícola y la industria, para diseñar un nuevo paquete que tendría que aprobarse este mes para que se pudiera aplicar el 1 de octubre, que es cuando ya habrá vencido la gran parte de las ayudas en vigor.

  • Aunque desde la Airef ya han revisado al alza una décima la previsión del déficit este año, hasta el 2,7%, no le queda mucha opción al Gobierno que volver a intervenir.

Perdida del poder adquisitivo a costa del crecimiento económico y del mercado laboral

Un Ejecutivo que presume, con razón, de crecimiento y mercado laboral en buena forma, pero que arrastra el descontento de la pérdida de poder adquisitivo. Dicen que Trump llegó a su segundo mandato gracias a que Biden no supo o no pudo controlar los precios. No fue la única causa; la corriente antiestablishment de fondo pesó mucho, pero la inflación jugó un papel importante, como sabe cualquier gobierno, como el de Pedro Sánchez, que el próximo año debe afrontar procesos electorales.

En España no estamos, por supuesto, en la Alemania de entreguerras, aquella que tan gráficamente describió Josep Pla escribiendo que “una cerveza valía tres millones de marcos y un café con leche, cuatro millones”, llegando a la conclusión de que el desplome de la moneda conducía al hundimiento de los valores. Ni tampoco hay que temer un hundimiento como el de la República de Weimar.

  • Tampoco los precios han llegado ni llegarán al Everest que marcaron en el 2022, rozando el 11%. 
  • Allí estábamos en la salida de la pandemia, con una reactivación de la actividad que iba aumentando la presión inflacionista, cuando se produjo la invasión rusa de Ucrania, lo que nos hizo vivir una crisis energética en toda regla y unos precios disparados.

El impuesto de los pobres con el añadido de la ¿’cheapflation’ y la reduflación?

  • Pero sí que vivimos en una sociedad con descontento de fondo, en la que la subida de los precios agrava el otro problema más estructural, profundo y demoledor, como es la vivienda.

Sirva como apunte añadido a esta crisis habitacional el dato que facilitó la semana pasada un informe de Fedea mostrando cómo los altos precios de los alquileres ya han convertido en pobres a la mitad de los inquilinos. 

  • O, visto de otra manera, que hay dos millones de «pobres ocultos».
  • Ocultos porque son los que no aparecen en la estadística oficial del umbral de pobreza, porque no tiene en cuenta la vivienda.
  • Si se le suma este gasto, emergen dos millones de pobres más.

Vivienda e inflación, dos grandes males de la España actual. El de la vivienda lo hemos tratado en anteriores newsletters, y tocará seguir haciéndolo porque la solución no está encauzada, ni de lejos. El de la inflación, me temo que también nos dará mucho que hablar, más porque también afecta muy especialmente a las clases más vulnerables.

El calificativo que se le da de impuesto de los pobres se justifica desde la teoría y desde la práctica. Desde la teoría, porque son las rentas más bajas las que tienen que dedicar gran parte de sus ingresos a bienes de consumo básicos, como alimentos y energía;

  • Desde la práctica con los datos del 2025 que constatan que los hogares con menos recursos afrontaron una inflación del 3% mientras que los de más ingresos se quedaron en un impacto del 2,4%, según un estudio de EsadeEcPol.

Se le puede sumar otro elemento también especialmente dañino para los más vulnerables en la cesta de la compra,

Cheapflaction:

Marcas blancas, reducción de  formatos y productos de inferior calidad con mayor aumento de precios que los de más calidad.

La denominada cheapflaction, es decir, el encarecimiento selectivo de los productos más baratos dentro de una misma categoría.

-Cuando los hogares con menos recursos tienen que adaptarse a las subidas de precios, sustituyen marcas comerciales por blancas, reducen los formatos o eligen productos de inferior calidad.

-Y resulta que estas categorías no es que queden libres de la subida de los precios, sino que suelen registrar incrementos más contundentes que los productos de gama media o alta.

-Entre 2021 y 2024, los productos de la cesta de la compra más baratos subieron un 37%, mientras que los de gama alta lo hicieron un 23%. Y no es una tendencia aislada, es la que se repite en los países de nuestro entorno.

Reduflacion:

Se cambia el ingrediente de un alimento por otro más barato, o simplemente reducir el contenido del producto.

Entre los perjuicios que sufren los más vulnerables figura también el riesgo de la reduflación, táctica tan engañosa como legal. Se trata de cambiar el ingrediente de un alimento por otro más barato, o bien de reducir el contenido del producto, de manera que la cifra en la etiqueta no cambia y la subida de precio resulta menos evidente. Una práctica denunciada por las organizaciones de consumidores.

En definitiva,

  • que son muchos los argumentos para calificar a la inflación como un impuesto regresivo, que castiga a los más vulnerables;
  • que al Gobierno le conviene adoptar medidas para frenar una escalada tan impredecible como es una guerra;
  • y que lo que sabemos de momento es que los precios irán al alza, pero con interrogantes sobre las cimas a que llegarán.

Abróchense los cinturones.

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Artículo original

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